¡CHISME, CHISME!
En un emocionante ejercicio de ciencia y comunicación, los estudiantes de la escuela construimos nuestro propio teléfono rudimentario utilizando materiales sencillos: vasos desechables e hilo.
Al estirar la cuerda y hablar por los vasos, pudimos escuchar las voces de nuestros compañeros a distancia con una claridad sorprendente.
Esta actividad no solo generó un espacio de conversación
amena y muchas risas entre los niños, sino que también propició un importante
descubrimiento: el de un juego sencillo y hermoso que sirve como recordatorio
tangible de cómo surgieron los principios fundamentales del teléfono. Esta
experiencia práctica se convirtió en una valiosa lección sobre la transmisión
del sonido y la historia de las comunicaciones.
¡qué divertido es aprender!

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