"Día de la convivencia escolar"


APRENDIENDO A CONVIVIR CONMIGO MISMO 
“Es importante aprender a convivir con la naturaleza y con quienes nos rodean. Es importante que convivamos con las leyes, las costumbres, las creencias y los sueños, pero, casi siempre, olvidamos la convivencia más importante de todas y sin la cual, toda otra convivencia está destinada al fracaso: la convivencia con nosotros mismos. El primer paso para que existan sociedades felices es la presencia de personas que han aprendido a hablar con ellas mismas, a conocerse, a aceptarse,  a respetarse y amarse”(El libro de la convivencia el TIEMPO. P 281)
Además, el cuidado que nos demos a nosotros mismos es fundamental para poder relacionarme con el otro. Esto se refiere al aseo personal, el ejercicio físico, la alimentación, la presentación, la participación en eventos que me gustan, los paseos, y todos esos pequeños detalles que puedo tener conmigo. Si empiezo con mi personalidad, habrá seguridad en mis actos y lo más importante, puedo interactuar con los demás sin sentirme inferior. La autoestima es el primer paso para estar en armonía, entendiendo además que no soy sin el otro no es.







APRENDIENDO A CONVIVIR CON EL OTRO:
EN LA FAMILIA: La familia es la primera y más importante escuela en donde aprendo a convivir. En ella adquiero los primeros valores y comportamientos que luego me permiten relacionarme con los otros y asumir unas actitudes propias frente al mundo y la sociedad.
Los derechos que cada miembro de la familia tiene y aquello que motiva a actuar con responsabilidad y respeto frente a los suyos. Realizar la lista de aquello a lo cual tengo derecho y aquello que puedo hacer frente a ese derecho es un primer paso que motiva a la resolución de problemas y al mismo tiempo, a ponernos de acuerdo.
Es importante que tanto padres como hijos hagan parte de estos acuerdos, porque de esa forma, participando democráticamente y con igualdad de condiciones se posibilita una mejor convivencia tanto dentro del núcleo familiar como fuera de él.
Si en la familia soy y puedo ser responsable: ¿Cómo puedo también serlo en la Escuela?
Si en la familia soy y puedo respetar: ¿Cómo puedo también respetar en la escuela y fuera de ella?
Si en la familia soy y puedo participar: ¿Cómo puedo participar en la escuela?
Para poder responder, es menester asociarme con el otro, pues siendo todos partícipes, nos haríamos responsables de que todo sea mejor, en tanto a convivencia y en lo que supone interacción con el otro.


EN LA ESCUELA: 
El Libro de la Convivencia EL TIEMPO afirma que “La escuela es un verdadero laboratorio de convivencia, un semillero de ciudadanos en los que se refuerzan los principios que guían la ética personal y se aprenden las nociones básicas de las principales disciplinas del conocimiento y la vida en sociedad” (Pag 25).
La escuela posibilita la participación de los padres de familia, los estudiantes y comunidad en general, para generar acuerdos que permitan facilitar la convivencia. Además fortalece los valores que los niños traen de casa, y al mismo tiempo, abre espacios (escuelas de padres) que permitan interacción constante entre todos.
·         ¿Qué otros valores puede brindarme la escuela que puedan mejorar mis relaciones y motivarme al YO PUEDO?
Si me reconozco, me respeto, valoro la importancia de la familia, apropio los valores que allí adquiero, puedo convivir con mis semejantes en la escuela. La misma escuela se convierte en ese espacio en el que puedo reconocer las diferencias, aprender nuevos valores que me permitirán luego enfrentarme a la sociedad.
Este espacio, abrirá talleres con los estudiantes en donde se parta de valores propios que traigo de 

EN MI COMUNIDAD: 
La comunidad surge cuando varias familias comparten una determinada área en un espacio particular, puede ser vereda, municipio, ciudad, etc. “para que la convivencia entre sus habitantes sea armónica, es preciso, observar una serie de normas basadas en el respeto por la intimidad y la tranquilidad de los vecinos y el equilibrio entre el bienestar particular y el interés general” (El libro de la Convivencia EL TIEMPO).
El asunto de convivencia no debe limitarse solo a las instituciones educativas y en última instancia a la familia. De este, es partícipe todos lo que nos rodea, la persona misma, el otro y su entorno, por ende, hay que posibilitar la armonía entre esta tríada.

. APRENDIENDO A CONVIVIR CON EL ENTORNO
El entorno y la interacción con la naturaleza, se ha convertido en una relación cada vez menos valorada, cada vez se cuida menos todo aquello que se posee. Hay poco sentido de pertenencia ambiental, espacio físico de la escuela poco valorado y abuso de recursos naturales. Es indispensable aprender a convivir en estos espacios. Sentirlos parte importante y fundamental de la vida. Por eso, se hace necesario, apropiar y motivar otras personas para que se vuelva a tener el cuidado de todos estos espacios físicos que son los que posibilitan la vida en el planeta.





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